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Mindfulness para nuestro día a día

La velocidad de nuestros días

¿Cuántas veces al día tenemos esa sensación de velocidad, de no tener tiempo para completar nuestra lista de propósitos diarios? Vivimos más tiempo pero con un ritmo de vida más acelerado, siendo fácil que perdamos el aliento y la conexión con nosotros mismos. Es una época de velocidad, indeterminación y ruido, mucho ruido, tanto externo como interno (mental). Nos encontramos rodeados de miles de tareas que hacer que en ocasiones vamos postergando, bombardeándonos continuamente con ideas e informaciones procedentes de los medios de comunicación y del entorno donde nos encontramos. A esto hay que añadir nuestra voz interna. “El mindfulness mejora la confianza con uno mismo y ayuda a disfrutar de la plenitud de la experiencia”. -Jon Kabat-Zinn-

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Hay que gestionar…

Gestionar las emociones a través de la #respiración.
Es de las funciones que tiene mayor incidencia en la salud física y mental. De ahí que podamos aprender a manejarla para nuestro bienestar. La respiración cambia según la #emoción que predomine en nuestra mente.

La inteligencia emocional representa el 80 por ciento del éxito en la vida”.

Con las emociones en calma somos capaces de trazarnos objetivos y lograrlos. De tener relaciones sanas con los demás y poder dar lo mejor de nosotros mismos. De ahí la importancia de aprender a gestionar nuestras emociones. Lograrlo solo exige decisióny constancia. Y aquí hay cuatro claves para conseguirlo.

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Lo difícil de conocerse a uno/a mism@.

Para vivir libre es necesario conocerse a uno mismo, y no me refiero a nombre y apellidos, a qué me gusta desayunar o a qué es lo que deseo o no hacer. Más bien, me refiero a esas partes que tanto nos cuesta mirar y que tanto nos duelen cuando los demás cometen la osadía de señalárnoslas.

¿Qué es eso que tanto daño nos hace? ¿A qué nos resistimos? A la envidia, a la soberbia o a la cobardía. Estas son cualidades que todo ser humano posee, que algunos niegan y que otros muchos rechazan.

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Y de repente…

Despertamos  un día y todo cambió… En Disney se apagó la magia, la muralla china no es tan fuerte. New York si duerme y ningún  camino quiere conducir a Roma.

Los abrazos y los besos se transformaron en  armas peligrosas y la escasez de productos nos demuestran una vez más los frágiles y egoístas que somos.

Un virus se corona como dueño del mundo y nos dimos cuenta de nuestra vulnerabilidad.